2011 comienza, ha llovido abundantemente y el campo está precioso alrededor de la casita de madera. Los árboles brillan con la luz, como si se hubieran encendido millones de diminutas bombillitas.
El aire es fresco y limpio.
Nunca me hice propósitos especiales ante el comienzo de un nuevo año, y éste no va a ser especial en ese sentido. No son propósitos, son deseos lo que yo tengo. Miles de deseos que –tampoco esta vez- se verán colmados. Suponiendo que el factor “suerte” tuviera que ver en la consecución de los deseos… Está claro que se trata de un factor del que no gozo en absoluto.
Enero se presenta como la cumbre del Aconcagua, inaccesible, impracticable para una criatura poco dotada para la escalada y, esa soy yo.
Me he sentido querida estos días de fiestas navideñas, “mis niñas” son magníficas. Supongo que saben de mi amor incondicional por ellas, pero por si así no fuera, lo escribo aquí y ahora, donde quizá no me lean pero donde queda mientras dure este insignificante Blog denominado “Insomnia”.
A lo largo de vuestra vida (mucho más corta que la mía) habéis ocupado mi corazón día tras día, me habéis enseñado cosas y habéis aprendido cosas de mí. Habéis estado conmigo en momentos difíciles, y especialmente la madre de las criaturas…, mi apoyo, mi colega, mi confidente, mi Pepito Grillo, mi gemelita… Mi niña, mis niñas. Caiga quien caiga, ¡¡mis niñas!!
Deseo salud, ante todo, para todos los míos y –por supuesto- para mí. Deseo que las cosas que necesita una “vida” normal, dejen de subir sus precios desaforadamente. Deseo que mi situación laboral no empeore, que ya se está estropeando bastante… Deseo tiempo extra y posibilidades de viajar si me necesitan, y si no, también. Siento la necesidad de empaparme de los míos, de disfrutar de su presencia en cualquier momento, y quiero poder darme ese placer.
Tengo una hermana que es mucho más que eso. MI hermana, la única que tengo, la que me permite tener aún unas raíces entroncadas en algún espacio, y deseo que sea así durante muchos años. Algún día no muy lejano, estaremos juntas las dos, con algún perro y quizá un gato. Con horas y horas para compartir, haciéndonos mutua compañía.
Me siento querida por mi gente, soy millonaria en afectos y quiero seguir así.
No hay comentarios:
Publicar un comentario